lunes, 17 de junio de 2019

Mike Amigorena en Cabaret.

Nunca había visto actuar a Mike Amigorena en teatro. Lo había visto varias veces en televisión, pero nunca le había prestado demasiada atención: descontaba que debía ser bastante buen actor, porque había hecho Hamlet y El Niño Argentino, y la crítica siempre lo había destacado: pero una cosa es actuar bien en una obra de teatro y otra cosa es protagonizar Cabaret como el Maestro de Ceremonias. Porque en ese caso hay dos posibilidades: o sos un desastre o sos genial. No existen medias tintas para un personaje como el Maestro de Ceremonias de Cabaret. Hay que cantar, bailar, y actuar, todo el mismo tiempo y sin muchas posibilidades de equivocarse. y la obligación de  ser  el contrapunto constante   de Florencia Peña, la otra pata protagónica. Todo en la obra Cabaret es más que una comedia musical perfecta y aceitada: desde que empieza la música hay magia teatral de verdad.   Pero el Maestro de Ceremonias de Mike Amigorena es mucho más que una réplica del personaje que ví hace tantos años en la película de Bob Fosse: es el narrador y el dios atrás de la máquina, es el dueño del escenario , es oscuro, trágico y cómico al mismo tiempo. Hay algo sobrenatural en la actuación de Mike Amigorena: durante el tiempo de la obra, no estamos en el siglo XXI, ni en Argentina: estamos en el Kit Kat, y tenemos a Mike Amigorena de Maestro de Ceremonias, y, hasta que se prendan las luces, seguimos estando allí.

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