viernes, 25 de enero de 2019

Sobre las adicciones cool.

Uno de los mitos más extendidos de la psicología light es que la persona que es adicta a las drogas, legales o ilegales, lo es porque sufrió mucho durante su pasado. Siguiendo esa línea de razonamiento todos los sobrevivientes de Auschwitz, del genocidio armenio y del genocidio ruandés tendrían que haber muerto de sobredosis, y habrían muerto excusados por la psicología, porque si masacraron a toda tu familia en una cámara de gas estas como sobrado de razones para ser un adicto a las drogas. Curiosamente la mayoría de los sobrevivientes de Auschwitz,  los del genocidio armenio, y los  del ruandés no aprovecharon esa oportunidad y eligieron seguir viviendo sus vidas, en la medida en que esto les fue posible. Cada vez que veo la obra sobre un músico o un escritor o un pintor que es un genio incomprendido y que debe drogarse porque no comprenden su arte, y que se muere de sobredosis, y recién ahí comprenden lo realmente buenísimo que es su arte, o peor aún, que triunfa pero sus demonios internos lo hacen seguir drogándose y se muere igual, me da ganas de reirme. No debe haber personas en la historia con vidas tan poco interesantes como muchos escritores: pienso en Jane Austen o en Jorge Luis Borges. Johan Sebastian Bach se hubiera sorprendido de que lo consideraran un artista torturado: escribía obras por encargo, como Mozart o Beethoven. En cuanto a las artes plásticas, la idealización de Frida Kalho y de Vincent Van Gogh como grandes genios de la pintura por la mala vida que tuvieron raya con la crueldad: ni Frida Kalho ni Vincent Van Gogh disfrutaron los problemas de salud que tuvieron ni los eligieron. Probablemente hubieran dado mucho de su fama póstuma por diez años más de vida saludable. El problema con la mayoría del arte contemporaneo en general y sobre todo de la idealización de las adicciones cool es que muchas veces la biografía del artista es más interesante que su obra. Mucho peor: a veces es más extensa. No sabemos nada de Homero, salvo que escribió la Ilíada y la Odisea. De Kurt Cobain sabemos casi todo, incluso si no nos gusta el grunge.

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