lunes, 28 de enero de 2019

Primera sangre. 11° parte

Cuestión que Mendiola aceptó ser el abogado defensor de Valentín Bengoechea, por una suma irrisoria o como le gustaba decir a él, simbólica. Pidió vista del expediente, que le fue concedida, y todas las tardes se encerraba en su despacho; una tarde, cuando yo había terminado de recorrer diversos tribunales y me estaba comiendo tres empanaditas chinas con una coca cola con la cocina del estudio, me llamó al despacho.
- Me leí todo el expediente. En realidad son dos las vecinas.
Lo miré un poco aturdido.
- ¿Dos las vecinas?
- Disculpá, estaba hablando conmigo. En realidad no es como salió en los medios, en los diarios y revistas. Si Bengoechea es el principal sospechoso ¿por qué lo es?
- Porque hubo vecinas que lo oyeron pelearse con Paula y amenazarla de muerte.
- Bárbaro, pero ¿cuando lo hizo?
- Cuando volvió a buscar unos papeles. Según leí.
- Pero Valentín nunca nos dijo que volvió a buscar unos papeles. Según él, su pelea con Paula fue por culpa del juego de platos y él después se fué. Y no volvió nunca, ni a buscar papeles, ni nada.
- Entonces está mintiendo.
- Eso pensé al principio. Pero antes de preguntárselo a él, resolví leer el expediente. Y no es como salió publicado, para nada. Lo de la pelea entre Valentín y Paula fue bien pública: estaban Herminia, su sobrina, dos o tres vecinas tomando mate en el comedor, oyeron bien clarito a Bengoechea decirle que la iba a matar, y que después el juntó un par de cosas y se fué. Lo de los papeles fue unos cuantos días más tarde y la única testigo viva es una vecina que casualmente esa tarde había pasado por la casa de Herminia para planificar una salida al casino. La vecina cuenta que Paula casi no salía, que estaba un poco nerviosa, y que Herminia estaba preocupada por ella, que quería invitarla a ir al casino con ellas, y justo cuando estaban hablando de eso ven que Paula sale del cuarto donde vivía, abre la puerta de calle y, como la puerta de calle tiene vidrios traslúcidos, se pone a charlar con alguien. Cinco minutos, más o menos, dice la vecina, porque duró menos que la tanda de la telenovela. Pero tiempo suficiente para que Herminia y la vecina se olvidaran del casino, y se acercaran a la ventana que daba al patio. Cuando Paula termina de charlar, entra a la casa y Herminia le pregunta quién era el que había venido. Paula le dijo, como al pasar, que había sido (cita textual) "el hijo de puta de mi marido por unos papeles de mierda". Y volvió a entrar a la pieza. No hubo pelea en ese momento, y lo más raro de todo es que la vecina no puede acordarse si cuando salió Paula de la casa, antes de ponerse a charlar,  tenía o no papeles en la mano.
- Entonces ¿usted piensa que Paula puede haber mentido?
- Bueno, Paula era una chica joven, y es difícil que a una chica joven dos mujeres grandes y chismosas le resultasen dignas de confianza, más suponiendo que aceptamos la versión de Bengoechea, es decir, que estaba metida en problemas serios. Hay que ver quién fué esa persona que habló con ella, si era Valentín o era otra persona y Paula inventó lo de los papeles y lo del hijo de puta del marido para zafar la situación. Aunque yo creo que en esto Valentín dice la verdad.
- ¿Por qué?
- Porque lo que realmente lo incrimina es lo de la amenaza de muerte y eso es cierto. Hay muchos testigos. Si la pelea fue por el juego de platos o por otras cosas más densas, no tengo manera de saberlo, pero es cierto que esa pelea fue fuerte. No fue exactamente como la narró Bengoechea. No llegaron a golpearse, pero los escuchó media manzana. No creo que se llegue a tanto por un juego de platos.
- No, claro- dije yo- Pero a veces así se empieza.
- ¿Que decís?
- Bueno, no sé, pero a veces uno empieza a discutir por un juego de platos. Según Valentín, Paula estaba pasada de pastillas, pero él no me parece muy normal que digamos. Y si la historia que el cuenta es verdad, la situación de ellos no era exactamente una situación agradable. Quiero decir, ser testaferros del tal Zucchi, estar atados a él aún cuando él había desaparecido... ¿Vió cuando en la cancha un jugador agarra fama de tirarse al piso para fingir foul en cualquier situación, incluso si el roce fue leve?
Mendiola asintió.
- Bueno, a eso me hace acordar Bengoechea. La culpa de todo lo malo que pasó en su vida, aparentemente, la tienen Zucchi y Paula. Pero uno está desaparecido y la otra está muerta. Por ahí ella era adicta a las anfetaminas...
- Eso es cierto- me dijo Mendiola- Está en el forense.
- Bueno, pero el tenía eso a su favor. ¿No? Si no se drogaba. Si estaba limpio. Por algo Zucchi lo puso a controlarla a Paula. Me parece que Bengoechea es una persona muy inteligente, que sabe usar las debilidades de los otros como si fueran fortalezas. Hay jugadores que dan vuelta un partido completo con esa habilidad. Igual, no creo que las haya matado.
- ¿Por qué no lo crees, Trados?- dijo Mendiola, sonriendo, un poco divertido- Hay que desconfiar de todos.
- Si, pero una persona inteligente y calculadora evita los desastres. Si la única asesinada hubiera sido Paula, tendría su lógica. Pero ¿cuatro mujeres? Es como sí...
Mendiola me miró atentamente.
- Para ser un exfutbolista no sos nada tonto. Queda mal que lo diga como padre, pero en algunas cosas sos mucho más avispado que mi propia hija. Que no me oiga Esmeralda. Si, es por eso que tomé el caso. Porque es como si el asesino o los asesinos estuvieran más sedientos de sangre que de otra cosa. Y Bengoechea, definitivamente, no da el tipo de ese asesino. Pero, te lo digo por durísima experiencia. muchas veces uno se equivoca.



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