jueves, 31 de enero de 2019
Razones para elegir la escritura como hobbie.
Si hubiera podido elegir, es decir, si en esta vida fuera posible elegir, hubiera elegido tener talento para la música o para la pintura o la escultura. No tengo talento (lo descubrí desde muy pequeña) para ninguna de las tres cosas. Y no me creo especialmente talentosa a la hora de escribir; pero descubrí la excusa perfecta de porque me gusta escribir cuando leí en un reportaje a George R. R: Martin las razones que lo habían llevado a empezar su saga Canción de Hielo y Fuego. El dice: cuando era guionista de televisión o de cine había muchas cosas que no se podían hacer porque eran demasiado caras. Costaban mucho dinero, entonces se elegía otro argumento que costara menos. Entonces me dedique a la escritura: la historia de Canción de Hielo y Fuego era tan cara, tan costosa, tan infilmable que en la televisión y en el cine no la iban a hacer nunca; pero a mí no me costaba nada, porque solo tenía que tipear mi vieja máquina de escribir o mi vieja computadora. Ese es el motivo exacto por el cual mi hobbie es escribir: porque es baratísimo. Realmente barato. Y con saber de ortografía y gramática basta: no hace falta, como en pintura, estudiar perspectiva y anatomía o como en música, saber de escalas y de intervalos, además de afinar un instrumento y practicar siete horas al día. En la literatura bastan con imaginarse una historia cualquiera y luego escribirla; a mí eso nunca me costó nada. Un escritor nunca miente: está contando una historia que no ocurrió, simplemente. No es lo mismo la mentira que la ficción, para nada. La mentira es lo opuesto a la verdad. La ficción es otro mundo paralelo al nuestro.
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