- ¿A donde vamos?- le digo a la Patri.
- Vamos a comer algo al Palacio de la Papa Frita. No traje mucha guita, calculé que Marcos y Pablo pagaban todo.
- Yo tengo cien.
Nos sentamos en el Palacio de la Papa Frita y entonces lo vemos pasar a Marcelo Da Anveres. El también nos ve, nos saludamos a través del vidrio y él entra.
- Hola, chicas.
- Hola, Marcelo- le digo yo.- ¿Qué tal Europa?
- No voy a ir nunca más.
- ¿Qué te pasó?
- Doce horas. Doce horas en Barajas por mal tiempo. Me pasó lo mismo en Amberes. Y en Londres. Y en Moscú. Y hasta en Roma. Lugar que iba, lugar al que llovía o nevaba o granizaba. ¿Saben lo que recorrí de Europa esta vez? Los lobbies de los hoteles. Y los restaurantes de los hoteles. Y los spas de los hoteles.
- Bueno- dice Patri- por lo menos pudiste viajar.
- No viajo nunca más. ¿Sabés lo que me pasó a la vuelta? Como no pude comprar nada, porque era imposible salir a la calle en cada ciudad que pisé, me gasté todo en los free shops de los aeropuertos. Todo el límite de mis tarjetas de crédito. No eran cosas oh, más bien boludeces, pero por lo menos para hacerme la ilusión de que algo hice. Cargué las dos Samsonite en el avión, más o menos resignado a que el viaje por Europa no había sido todo lo bueno que esperaba y me perdieron el equipaje. Así como oís. Tenía mi mejor ropa, mis zapatos preferidos, hasta las zapatillas aerodináminas que me costó un montón conseguirlas en Nueva York. Todo. Me perdieron todo. Hasta la agenda de trabajo, y el diagrama de costos y utilidades. Ya estoy podrido. Me tomo tres meses, después de trabajar trece años de corrido, para descansar un poco y mirá lo que me pasa.
- Menos mal que no voy a viajar a París, entonces- le digo yo.
- ¿Ibas a fin de año, no? ¿Qué pasó?
- Tuve un lío con mi vieja. Se enojó conmigo porque salía con uno de la Cámpora.
- Amalia- me dice Patricia- No fue por eso.
- Bueno, tenés razón. La segunda versión es un poco menos heroica. Se enojó conmigo porque yo salía con un chico de la Cámpora y le hice creer que salía con uno del PRO.
- Con Germán, el ex de Karen- dice Patri.
- Germán, sí- dice Marcelo- Es uno de mis mejores amigos.
- Lo peor de todo es que Germán y Javier (mi ex) ahora se hicieron amigos.
- Lo peor de todo para vos- dice Marcelo.
- Si, justo hoy habíamos armado una cita doble con Marquitos y Pablo Graubal y se aparecieron Germán, Javier y Alberto y fue un desastre.
- Ah, sí, Germán es buenísimo, pero a Alberto no lo aguanta nadie. Una vez me dijo que la Peco estaba enamorada de mí. La otra casi me mata. Me tiré a la pileta como un boludo y ella estaba saliendo con una personal trainer. Ahora van a tener un bebé con Karen.
- Iban- dice la Patri.- La Peco se enamoró de otra persona.
- No te la puedo creer. ¿De quién?
- De Julián.
- Pero si Julián salía con vos.
- Si, ya sé que salía conmigo. Y la Peco está casada con Karen. Y ahora están los dos viviendo juntos.
- Que desastre, che- dice Marcelo- si yo hice que mi secretaria les mandara a las dos un juguete didáctico Chicco para el baby shower. Bueno, pero de Julián mucho no me extraña, porque dos de mis novias salieron con él antes de salir conmigo y es así. Le gusta a todas las minas, pero es super mujeriego. Hasta la chica que se iba a casar con Germán, Gretel, salió con él.
- ¿Vos lo sabías?- le preguntó yo.
- Lo sabía todo Recoleta- me contesta Marcelo.
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