miércoles, 4 de junio de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

Diario de Amalia.

- Matalos- me dice Patricia.
- Callate la boca que te van a escuchar.
- Son unos pelotudos. Nos encuentran acá, vestidas como las princesas élficas de ¿qué era lo que decía la etiqueta de la casa de disfraces?
- No me acuerdo.
- Bueno, nos encuentran acá vestidas como princesas élficas, transpirando con el terciopelo violeta y amarillo, al lado de Marquitos y Pablito Graubal ¿qué se piensan? ¿Que nos pueden arruinar la noche? Lo están haciendo a propósito.
- Por supuesto, Patri.
- Bueno, hace algo.
- Como si fuera tan fácil.
- Bueno, de Javier sos la ex. Le podés decir algo.
- ¿Alguna indirecta?
- Que indirecta ni indirecta. Decíle que se la piquen cuanto antes, que pretexten cualquier cosa y que se levanten de la mesa como hacen los hombres cuando se dan cuenta de que molestan. ¿Por qué los invitó Marcos a venir? No me dijiste que era tan sociable.
- Marcos es así- le digo yo.- Muy sociable.
Me acerco a Javier. Lo tomo disimuladamente del brazo y empiezo a hablarle. Por suerte Alberto, Pablo, Marcos y Germán están conversando sobre la última lesión de Ginóbili.
- Javier, por favor, quedáte un rato a comer con nosotros si querés, pero después agarrá al dúo dinámico y vayánse los tres. Estamos en una salida. De a cuatro.
- Ni pienso- me contesta Javier.
- No seas guacho.
- Mirá, yo entiendo que nos peleamos, en parte por diferencias políticas, en parte cuestiones personales. Todo bárbaro. Pero ahora te encuentro en una cita doble con dos de los nombres más reconocidos del PRO porteño. Lindo lo tuyo.
- Ah- le digo yo- Entiendo. Es venganza.
- Sí- me dice él.
- Fantástico, si vamos a jugar a eso. Marquitos, Pablo- les digo levantando la voz- ¿ustedes saben que Javier es militante fervoroso de La Cámpora? El jueves pasado estuvo en el acto de Cristina en la Universidad de San Martín, donde criticó a Mauricio.
Lo mío fue un acto malvado. Incluso Patricia me mira con un poco de espanto. Marquitos emite un "Oh" de sorpresa y Pablo pone su mejor cara de enojo, que no es muy diferente a su mejor cara de felicidad.
- Cuando éramos novios no te molestaba tanto- me replica Javier, en voz más alta todavía.
Ahora todos me miran. No solamente nuestro grupo, sino todo Hot Pastrami.
- Si, me molestaba, porque las únicas salidas que teníamos era a conferencias de Horacio González, de Juan Pablo Feimann y a controlar Precios Cuidados.
- Mentira- me dice Javier- Una vez fuimos a la Reserva Ecológica.
- Porque De Vido inauguraba un puentecito.
- Y vos al mismo tiempo que salías conmigo salías con Nestor.
Ahí me callo. En ese momento nos traen los sandwichs de pastrami y las cervezas. Hay un silencio espantoso en todo el local y todos me están mirando fijamente. A mí.
Se me acerca una señora. Con mucha seriedad y mirandome fijamente me dice:
- Señorita, disculpe. Ese Nestor con el que salía ¿era Nestor Kirchner?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario