Diario de Germán.
- Que hacen- dice Marcos Graubal- Germancito y Albertito, tanto tiempo.
- Si, un monton- dice el hermano.
La mamá de Juancito es prima segunda de Marcos y Pablo Graubal. Alberto no los soporta, a ninguno de los dos. Sobre todo porque Juancito siempre está hablando del tío Marcos y del tío Pablo cuando va a su casa. Que le compraron una patineta verde y lo llevaron a la calesita. Y al zoológico. Y al cine. Y a Mundo Cartoon Network. Y a Tierra Santa. Y al Parque de la Costa. "A mí no me da el cuero para llevarlo a tantos lugares" me dice Alberto.
- Que lindo que está Juancito, che.
- El otro día pasamos por El Mundo del Juguete y vimos el monstruo de Max Steel y se lo compramos. Se va a emocionar tanto cuando lo vea.
- Sí- dice mi hermano.
- Perdón que no los presenté. Ellas son Patricia y Amalia.
Las dos están vestidas medias raras. No es que yo entienda mucho de moda femenina, pero con Gretel aprendí bastante y el amarillo y el violeta y el terciopelo y las lentejuelas mucho no pegan. Y me parece que las dos lo saben.
- Hola, sí, ya nos conocemos.- dice Patricia.
- ¿De donde?- pregunta Marcos.
Las dos se miran.
- Karen.- contesta a media voz Amalia.
- Ah, la Karen, sí, que amor, si fue mi compañera en la Hebraica. ¿Va a tener un hijo con su pareja, esa chica tan linda pelirroja, me contaron, no?
- No- dice Patricia.- Iba. Iba a tener una hija. La Peco ahora está con otra pareja.
- ¿Conoció a otra chica mientras estaba embarazada?
- Conoció a un chico.
- Ah, bueno. Pobre Karen. ¿Cómo está?
- Reponiéndose- le contesto yo.
- Haberlo sabido, che, la hubiera invitado. Yo cuando me pelée con mi última novia, Cristina Abramowski, la pasé bastante mal, no creas, y estaba a cuatro meses de casarme.Y en medio de la depresión se me dió por comprarme El señor de los anillos y después me leí el Silmarillion y después la Biblioteca de la Tierra Media que editó La nación. Tengo todos los personajes de la saga en los empaques originales y la colección de cartas que era de edición limitada. Y también me conseguí los afiches originales de la película. Che, pero vos te estas por casar, Germancito, el otro día la encontré a tu mamá y me contó, estaba re emocionada. Felicitaciones.
- Me estaba- le contesto yo.- El casamiento se canceló.
- ¿Ah, si? ¿Que pasó? Mejor no me cuentes. Me imagino, apareció otra mina en el camino. Vos tenés cara de galán, Germancito. Menos mal que me dijiste, che, te estaba por enviar una tarjeta de felicitación en élfico que me costó horas escribir pero que estaba buenísima. Y mirá este disfraz de mago de la Tierra Media, me lo cosí yo mismo. Aunque la bobe me ayudó un poco. Tiene casi ochenta y cinco pero de costura entiende. ¿Quieren quedarse? Después de la exposición podemos ir a comer a Hot Pastrami.
No me niego. Miro a Javier y a Alberto, esperando que ellos lo hagan. Y entonces noto que los dos se están matando de la risa de Patricia y de Amalia, y que incluso Javier le saca una foto con el celular.
- Amalia, la posteo en mi Facebook- le dice.
Las dos lanzan miradas asesinas. Creo que si los vestidos largos no fueran tan incómodos ya estarían pateándolos. No creo que tengan ninguna gana de que nos quedemos.
- Marcos- dice Patricia- no creo que tengan ganas de quedarse. Se les ve cara de cansados.
- No estamos nada cansados- dice Alberto.-
- La noche recién empieza- dice Javier.
Solo espero que no nos envenenen.
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