Diario de Germán.
- Nunca me hubiera imaginado que eras filokirchnerista- le dice Pablo Graubal a Amalia.
- No soy filokirchnerista, en las últimas elecciones quise votar a Pino Solanas pero al final no voté porque el día anterior estuve de cumpleaños, llovía y me desperté a las cinco de la tarde- le contesta Amalia.
- Pino Solanas- dice Marquitos- Peor todavía. Mi bobe tuvo la razón del mundo cuando me dijo que vos no me convenías. Que eras una meshugenner.
- No, Marcos, vos con esas no me venís. No podíamos salir nunca los sábados porque vos tenías que cumplir con el Sabath y ni soñar con ir a un restaurante normal porque ninguna comida era lo suficientemente kosher.
- Te compré dos anillos de Tiffanny que me pediste. Dos. Y nunca me los devolviste. Una mujer de bien lo hubiera hecho.
- A mí me hizo comprarle un O de Lancome- dice Javier- Todavía debo tres cuotas de la tarjeta de crédito.
- Mirá, Marcos, si tanto problema son los Tiffanny te los devuelvo. Y en cuanto al perfume, Javier, lamento decirte que no te lo puedo devolver porque el otro día abrí la heladera, quise sacar un pedazo de tarta de verdura para calentarlo en el microondas, y se cayó y se rompió- contesta Amalia.
- ¿Qué delirante guarda perfumes importados en la heladera?- pregunta Alberto.
- Vos no te metás, pelotudo- le dice la Patri.
- Es donde mejor se conservan- dice Amalia- Miren, no aguanto más el calor, estos trajes son espantosos, odio el sandwich de pastrami y nunca me interesó el Señor de los Anillos. Así que me voy. El lunes te mando los Anillos por OCA, Marcos.
- ¿Me vas a dejar acá sola?- le dice Patri.
- Bueno, si querés veníte conmigo.
- Tenés razón, salgamos a algún lado. La noche todavía es joven. Pasemos por el departamento a cambiarnos. Un gusto haberlos conocido a los dos, Marcos, Pablo, muy linda la salida- le da un beso en la mejilla a ambos.- Marcos, si querés salir conmigo algún día, los dos solos- remarca lo de solos- acá te dejo mi teléfono. Chau.
- Chau- dice Amalia y se van las dos.
Nos quedamos todos los hombres solos. Ahora que Patri y Amalia se fueron, noto que Pablo y Marcos miran a Javier y también a Alberto y también a mí un poco de reojo.
- Que caracter, che, que tienen estas chicas- dice Pablito.
- Es una loca de mierda. Las dos son unas locas de mierda- dice Javier.
- Podríamos ir a una disco o algo así- dice Alberto.
Noto que no hay mucho quorum en la mesa.
- O podríamos ir a mi casa a jugar poquer- sugiere ahora mi hermano.
- Poquer no sé jugar y no estoy muy de acuerdo con el juego por dinero- dice Marquitos Graubal- Pero me compré las cartas de un juego de rol buenísimo y si quieren podemos ir a mi casa a estrenarlo. Mi bobe debe haber preparado latkes.
Nos miramos entre todos.
- Y bueno- dice Javier- Como dijo la Patri. La noche todavía es joven.
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