lunes, 2 de junio de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia.

- Hay un pequeño problema- le digo a Patri, después de hablar con Marquitos.
- ¿Se casó?
- No, no.
- ¿Consiguió novia?
- Tampoco. Por ahí la consiguió, pero la perdió de vuelta.
- ¿Y entonces? ¿Es gay? ¿Se volvió gay?
- No, no creo. Es algo más...
- Dale, decime, no estés tres horas, que estoy encerrada en el baño de mujeres del banco. No es lindo lugar para estar.
- Se volvió fan de Tolkien.
- ¿Qué me querés decir?
- Bueno, le hablé. Cuando yo lo conocí y salí con él, era normal. Bah, medio hinchapelotas con lo del Sabath y la Torah y la Hebraica, pero normal. Ahora, apenas empecé a hablarle de vos (te tiene ubicada, se interesó, no te creas) y le dije de una cita doble el día viernes, me dijo pero hay una exposición de Tolkien en la biblioteca y la Comunidad de Palermo va a estar ahí. Y yo y mi hermano, que somos miembros fundadores, no podemos faltar. Van a pasar la versión vieja de "El señor de los anillos" y van a estar en exhibición las espadas originales de las películas.
- ¿Y vos que le dijiste?
- Que a vos te encantaba Tolkien. Que sabes hablar elfico. Y que ahí íbamos a estar, como grandes fans que somos.
- Amalia, sos una guacha. Sabés que los únicos libros que leo "Padre rico, padre pobre" y "Como invertir con éxito sus ahorros".
- ¿Te sirvieron hasta ahora para algo?
- Tenés razón. Aunque sea me voy a alquilar las películas. Si no se va a dar cuenta. ¿Los libros son muy largos?
- Leete los resumenes por Wikipedia. Pero preparate, porque Marcos me tuvo tres cuartos de hora hablándome de la trama del Silmarillion, de los elfos silvanos y los numeroneanos y dejó de hablarme solamente porque se le acabó el crédito.
- Che, Amalita, ¿no será mucho sacrificio por uno del PRO?
- No seas vaga, Patri. Lo que si, ponete algún vestido medio medieval que tengas. Y ni se te ocurran los tacos altos.
- Ah, eso, ni loca ¿tengo que renunciar a los Laboutine?
- Es una noche. Si no funciona...
- Me quedaría Javier.
- Javier ya salió con vos. Y lo dejaste. Por Drago, el arquitecto. Un muchacho perfecto. Al que dejaste. Por Hector. Un muchacho tan bueno que hasta tenía un perro ciego. Y lo dejaste. Por Julián. El futuro contador.
- Un muchacho no tan bueno.
- No según la Peco.
- Según la Peco, todo el mundo es bueno.
- Sí, a veces me gustaría probar lo que ella toma en el desayuno. ¿Será legal?

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