Diario de Germán
No sé porqué me hice del PRO; probablemente porque mi mejor amigo es del partido, y porque me gusta el color amarillo, me parece simpático. Ya sé que no son las mejores razones para afiliarse a un partido político, pero peor sería ser del PPS o del PO y vivir en Recoleta. Mis amigos se matarían de risa (sin contar mi vieja y mi viejo).
No sé tampoco muy bien porqué trabajo en la consultora Airbor, que a su vez depende de Ultraseek, que de vez en cuando hace trabajos para Managment and Fit, y a veces para la Coca Cola. Cuando era chico quería ser abogado como mi viejo o médico como mi vieja, pero terminé siendo estadístico y eso básicamente sirve para hacer encuestas de todo tipo. Yo no las hago, las hacen las encuestadoras, que son lindas, simpáticas y que desde que saben que me voy a casar en dos meses me sonríen con demasiada insistencia.
Espero que esto no lo lea Gretel; no sé porqué me voy a casar con ella. Es muy linda, indudablemente, el departamento donde yo vivo tiene tres ambientes, nuestras familias se llevan bien, y todo eso. Ella está super entusiasmada y sus dos hermanas menores también. El tema es que no entiendo mucho la diferencia entre que ella se venga a vivir acá conmigo directamente y casarnos. La lista de bodas, dice ella. Pero si yo tengo de todo en mi departamento, le digo. Y además vos tenés tu boutique, le digo, y ganás un montón de guita todos los meses. Bueno, por ahí tenés razón, dice ella, y se le ve una cara de desilusión muy grande.
Alberto, mi hermano mayor, que ya se divorció dos veces, me dijo el otro día que le parece que el interés de Gretel en la fiesta de casamiento encubre otro tipo de problemas.
"A vos hay alguno que te está serruchando el piso con Gretel" me dijo. Alberto no es educado como yo.
"¿Te parece?"
" Mirá, cuando la mina empieza a joder con el casamiento, en realidad el tema es que ya apareció otro que le hizo darse cuenta que no hay un solo tipo en el mundo ¿entendés? Y cuando son jóvenes como Gretel eso las asusta y quieren casarse. Arman todo lo del casamiento, un barullo bárbaro y se casan. Y a los dos meses las encontrás llorando en el baño, estrujando la foto de un tal Julián, y con el célular sospechosamente apagado."
"No seas rencoroso, Alberto" le dije.
"Podría habérmelo dicho antes del casamiento" fué la lacónica respuesta de mi hermano.
"Por lo menos no tuviste hijos, como con Adela"
"Adela es buena. Bah, que se yo. Yo le metí los cuernos a ella, ella me los metió a mí, nos peleamos un par de veces adelante de Juancito y cuatro adelante del juez mediador, y después decidimos la tenencia compartida. Yo me quedé con el departamento en Belgrano, ella con el de San Telmo. De vez en cuando vamos a ver una película juntos con Juancito."
"Juancito es un grande" dije yo, para salir de un tema espinoso.
" Ah, sí, es un personaje. ¿Te conté que ya aprendió a escribir papá? Antes que mamá."
Después que mi hermano se fue me quedé pensando. ¿Y si tiene razón? Pero ¿cómo se lo pregunto a Gretel?
Esto parece una novela de las tres de la tarde.
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