sábado, 25 de enero de 2014

La vida de Agustín Tosco. 2° parte.

                                                                                                    1963.
Hay un fusilado que vive, dice Rodolfo Walsh en su libro. Aquí, en el granero del mundo, se está llenando todo de agradables burócratas y de asaltantes de bancos que darían la vida por Perón. Dicen ellos, pero hay que ver si el General daría la vida por ellos. Lo que sí sé es que en la fábrica a los delegados los marcan y los despiden, sin una puta indemnización. Y el resto nos tenemos que conformar con lo que hay: la bruja y los chicos en la casita, el fulbito los domingos, el asado de vez en cuando. Que vas a hace, dicen mis compañeros de laburo como un mantra, con el General estábamos mejor. Los curas en la iglesia se viven llenando la boca de misericordia y eucaristía y quieren que confesemos todos nuestros pecados. Mi mayor pecado es pensar que ellos toman vino mistela y comen todas las noches. Come, bebe, triunfa, mejor vida tienes que el obispo, falta que digan. Y encima quieren que votemos: lo elegimos al Doctor Arturo Illía, un hombre probablemente bueno. Para lo que va a durar. El Ejército está siempre ahí, dispuesto a bombardear Plaza de Mayo. Y la policía ni te digo. A un ladroncito de gallinas lo fusilan al toque, sin preguntar nada, ni agua va ni agua viene.La vida por Perón, empiezan a decir todos, la vida por Perón. Y yo pienso que el exilio es un lujo de los intelectuales y de los generales; nosotros, los grasitas que Evita tanto amaba, los cabeza, los obreros de la fábrica, las costureritas, las muchachas cama adentro, la peonada, todos nosotros tenemos que apechugar y ofrecer la otra mejilla, como dice el cura. La caridad es magnífica para quién puede darse ese lujo, supongo. Nosotros empezamos a murmurar por lo bajo y a decir que con el General estábamos mejor. Hasta los ladroncitos de gallinas piensan eso. Hasta el borgeano ese insoportable de Walsh empieza a pensar eso. Y empezamos a decir por lo bajo la vida por Perón, la vida por Perón, aunque el General no haya dado la vida, ni siquiera un diente, por defendernos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario