Rilench. Aposentos del rey.
The hunt of love
is a highfly affaire
Gil Vicente
Hola, dijo la segunda heredera. Su nombre era Juith y solo tenía doce años. Era la favorita de su madre, que la prefería con mucho al rey. A Rilench no le gustaba nada, porque sabía que la reina madre era una experta en corromper corazones.
Creo que hemos encontrado la ubicación de la Maquina, le dijo a Juith.
Debo decírselo a Madre.
No, eso nunca.
¿Quieres que le mienta a Madre? Sabes que es imposible.
Si lo haces, el rey, tu hermano, estará en peligro.
Entonces me callaré, respondió la segunda heredera, luego de un largo silencio.
Ella me prefiere a mí, sabes, dijo después. Aunque mi hermano es un buen rey, quizás el mejor que hemos tenido en mucho tiempo. Me prefiere a mi porque soy parecida a ella.
Tu madre siempre tiene favoritos y favoritas. Un dragón sin cola, una serpiente venenosa son menos peligrosos que ella.
Oh, tu no entiendes nada, Rilench. Mi madre me prefiere a mi porque soy igual a mi padre.
¿Ya sabes quién es tu padre?
Claro que lo sé. Llevo su marca en el tobillo. Mi padre usó a mi madre para fugarse de la prisión. Ahora es un hombre viejo, pero entonces...
El mestizo.
Mi madre nunca me dejará ser reina, lo ves, a no ser que sea como ella. Y para eso ya sé lo que quiere que haga. Me está empujando, me está corrompiendo y no sé como voy a impedirlo.
Quiere que seas la mujer del rey.
Quiere que sea la Reina del rey y al mismo tiempo su hermana. Y no sé como voy a decirle que no a Madre.
Ella lo hizo, sabes, una vez, y fue tan horrible. Yo vi el rostro de su medio hermano, y luego vi como lloraba en la oscuridad. Pero que hombre se resiste a ella.
Tu hermano lo hizo. Y el mestizo (tu padre) también.
Si, es cierto, Rilench. Mi padre resistió y mi hermano. Pero mi hermano no puede resistir ante mi. Tengo solo doce años y sé perfectamente que si no acepto ser la mujer de mi hermano, mi madre va a matarlo para que yo obtenga el trono.
Y entonces seré la Reina, Rilench, y podré matarla, y seré igual que ella.
No hay esperanza para mi, Rilench.
Y entonces la segunda heredera, que hasta entonces solo vestía una camisa transparente, empezó a vestirse.
Empiezan los ritos del invierno, y yo soy la sacerdotisa y mi hermano es el sacerdote.
Ojalá no fueras solamente un consejero, Rilench.
Y lo besó en la mejilla y se marchó.
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