Diario de Amalia
Estoy a punto de matar a mi mamá. Justo cuando estoy por rendir el segundo parcial de Jurídicas, me llama para avisarme que me quiere presentar al hijo de su mejor amiga, que seguro es un tarado como su mejor amiga. Siempre se preocupa porque no tengo novio y yo, en realidad, no sé como decirle que tengo dos. Nestor, el eterno separado y Javier, el pendejito insoportable que se las sabe todas. Con esos me basta y me sobra, pero mi mamá si se entera que ando con dos al mismo tiempo me mata. De mis amigas, la única que está bien es Andrea que se casó con su amiga del colegio inglés; de el resto, todas, estamos al horno. El otro día hablaba con la Patri, que es dos años más grande que yo, y ella me decía que le pasa lo mismo, porque siempre sale con tipos de izquierda, artistas, cantantes, rockeros, en fin.
- Julian descubrió su vocación de pintor después de dos años de que sus viejos le pagaran la carrera de contador. Y eso no es nada. También descubrió su bisexualidad. Cuando me dijo eso, yo le dije, con toda la paciencia posible que ya sabía que me había engañado con todas las mujeres del país, pero que yo no iba a gastar mi tiempo y si quería ser puto que lo fuera.
- ¿Y el que dijo?
- Me preguntó si tenía veinte pesos para comprar birra.
- Uy, que mala onda.
- Yo te voy a decir la verdad, Amalia. La verdad es terrible. Es horrible. Mirá que mi mamá me mandó al psicoanalista desde chiquita, y me hizo leer a Lacan y a Freud, y todo eso.
- Patri, me estás asustando.
- No, no te asustes tanto. Ahora te cuento lo que me pasa. Lo que me pasa es que me gustan los muchachos del PRO.
- No, vos estás loca, Patri.
- Te das cuenta.
- Estas loca de en serio.
- Si, pasa que son tan lindos, tan atildados, tan serios. Son como Ken y yo me siento Barbie al lado de ellos.
Usan perfume importado, se bañan todos los días.
- Te entiendo. Bueno, y entonces ¿tenés miedo que no te den bola?
- No, Amalia, no es ese mi problema. Ya hay un par que me tiraron onda.
- Y...
- Bueno, te tengo que decir la verdad. Vos sabés que a mi me gusta salir a bailar los fines de semana.
- Sí.
- Y, bueno, los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.
-Uy, Patri, tenés razón.
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