jueves, 12 de diciembre de 2013

Un aire de familia

 Prefacio a Un aire de familia


Esta novela es, como todo lo que escribo, absolutamente ficcional pero su personaje principal, Samuel, está basado en el gran ajedrecista argentino Miguel Najdorf. Alguna vez leí su historia en el gráfico y me pareció muy triste y muy verdadera. Quiero dedicarle a él y a sus descendientes esta novela, y también agradecer especialmente a la revista Mutantia, que en 1983 publicó un informe estremecedor por lo contundente llamado “El reino de Auschwitz”. La mayoría de los que allí trabajaban siguen vivos, afortunadamente, y es un orgullo vivir en un país donde personas así piensan la historia. Si algún miembro de la comunidad judía se siente agraviado por algunos de los personajes, les pido mis sinceras disculpas; los judíos son, de entre todos los pueblos de la humanidad, los que más respeto me merecen, porque se burlan de ellos mismos, cosa que al resto de los pueblos nos cuesta tanto. Son, sin dudas, el pueblo elegido; cruzaron el desierto durante cuarenta años, y sin dudas iban haciendo chistes por el camino -creo que Moisés fue su blanco predilecto. Esperan sinceramente que hay un paraíso del otro lado. Que más puede pedírsele a la vida, salvo a veces un poco de buen tiempo y buena suerte.  

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