EL CERCO.
Esta película fue realizada a comienzos del año 1964 por Adam Wells, un excéntrico artista nacido en Omahue, Georgia, descendiente de una familia que había perdido casi todo durante la guerra civil norteamericana; este dato, que sería irrelevante en cualquier otro director, es fundamental en este caso. Wells se dedicó durante quince años a la fotografía y a la literatura, sin ser especialmente exitoso en ninguna de las dos artes; en 1962 filmó un extraño film llamado Never, una adaptación ligeramente grotesca de un cuento de Poe, `El pozo y el péndulo´. El film traslada la acción a los años cincuenta: el calabozo del protagonista se transforma en un departamento casi sin muebles, el pozo es representado con una alfombra roja, los numerosos instrumentos de tortura que aparecen en el cuento son transformados en objetos cotidianos (un teléfono, una batidora). La obra fue aclamada por la crítica, aunque no llegó a estrenarse comercialmente.
Durante el año 1963 Wells escribe el guión original de la película `El cerco´ y consigue que un productor se interese en ella. La protagonista es una muchacha sureña, Patty, que encuentra abominable a la esclavitud, ganándose así el odio de su marido y desu familia. Apenas estalla la guerra, y ante la falta de apoyo de la protagonista al ejército del Sur, el marido decide azotarla en el cuarto casi hasta desangrarla. Finalmente el marido muere en un incendio y ella abandona la casa, seguida por una familia de esclavos negros que su marido había intentado vender varias veces.
El guión original de la película era bastante convencional, salvo por dos o tres escenas. Estas flaquezas del guión original, según Wells más tarde, son concesiones; el guión final, el que fue filmado, es el que realmente importa.
El director hizo amistad con un grupo de actores de Chicago extremadamente radicalizados, que detestaban a Williams, a O’Neil, incluso a Bretch por “amar el mundo burgués y el estado de las cosas”. Habían hecho una adaptación teatral de “A sangre fría” donde los asesinos eran los héroes de la narración; en el final se sugería que eran los únicos que merecían no ser ejecutados. No es extraño entonces que Wells los haya elegido para protagonizar la película. La filmación duró tres meses, en una casa deshabitada cercana a Nueva Orleáns y un mes apenas tardó el director en editarel corte final. Debe decirse que por mucho tiempo se sospechó, aunque nunca pudo confirmarse, que durante esa filmación además de donuts y café habrían ingerido tanto el director, como los actores e incluso los escenográfos, LSD y marihuana en cantidades no recomendables para uso humano.
A finales de 1964 “El cerco” ya estaba lista para ser estrenada.
Por diversas razones no del todo claras (aunque una de ellas, sin duda alguna, es la muerte del productor del film el 9 de febrero de 1965) el estreno se postergó durante casi dos años. Cuando por fin se estrenó en octubre de 1966, Adam Wells se encontraba en Praga buscando locaciones para filmar la que pensaba sería la más famosa de sus películas, una cruel comedia romántica que terminaba con los dos protagonistas muertos y en el infierno. El grupo de actores de Chicago que había protagonizado la película se había disuelto, con lo cuál la película se estrenó huérfana de toda promoción, en tres pequeños cines de Broadway. Los dos primeros días la asistencia a las salas fue casi nula; el tercer y cuarto día las salas se llenaron; en el quinto día un juez prohibió que la película siguiera proyectándose y dispuso que las tres copias fueran destruidas. Afortunadamente un proyectorista temerario logró escaparse con la única copia sobreviviente de la película “El cerco”.
La película filmada por Adam Wells poco tiene que ver con el guión escrito originalmente. La historia comienza en una plantación sureña cuyo dueño es Nicholas Sullivan, un joven amable y educado
que está vagamente en contra de la esclavitud, aunque es dueño de doscientos cincuenta negros. Una noche va a un baile en una casa vecina y se enamora perdidamente de una muchacha muy bonita llamada Helen, que está pasando unos días en lo de unos parientes en compañía de su viejo tío y de su esclavo negro. Nicholas corteja a Helen durante algunas semanas, y ella finalmente acepta casarse con él. Como toda dote Helen trae a la plantación el esclavo de su tío y un par de aros de oro y esmeraldas. Así pasa medio año, durante el cuál la situación económica de Nicholas empeora levemente y se ve obligado, contra su voluntad, a vender tres familias de esclavos que lo servían fielmente.Toma este dinero” le dice el traficante al protagonista. “Mi miseria consiente, pero no mi voluntad” responde Nicholas. “No pago tu voluntad sino tu miseria” Helen apenas si protesta ante este hecho. La cita, extrapolada de su contexto original, es para la mayoría de los críticos inexplicable.
Llega una visita a una casa vecina, un hombre poco agradable, que disgusta a Nicholas. Una noche Helen y el coinciden en un baile con el recién llegado: el hombre se queda mirando a Helen, que está vestida con un bello vestido rojo y usa como único adorno los aros de esmeralda. El hombre se lleva aparte a Nicholas y empieza a hablarle de su trabajo. Es comerciante de joyas: nunca olvida ninguna de las joyas que ha vendido o comprado. “Dos años atrás” le dice “vino a mi negocio un hombre menos joven que usted pero más ingenuo. Queríaun par de aros de oro y esmeraldas. Un capricho de su esposa”. Un tumulto en la sala interrumpe la narración del hombre, que a la otra mañana amanece ahorcado en su cuarto.
Nicholas se siente inquieto, pero no sabe por que. Tiene extraños sueños que a la mañana siguiente solo recuerda parcialmente. Sueña que su mujer es un animal (¿pero qué clase de animal?), que de los jazmines nacarados del jardín surgen extraños insectos (¿pero lo devoran a el o no?). Quizás para olvidar esos sueños acepta la invitación de su mujer a caminar junto al arroyo, toda la tarde, los dos solos.
Caminan durante mucho tiempo. Nicholas está tan absorto en sus pensamientos que no se da cuenta de que se alejan demasiado de la casa principal, internándose en una especie de bosquecito que rodea el agua. Junto a su mujer va Beau, el esclavo, que no camina tan encorvado como de costumbre.
De pronto Helen comienza a hablar. Mientras habla, mientras su voz profunda y dulce resuena, acaricia suavemente el borde de su sombrero. Habla de cosas fútiles, de modas, de alhajas, menciona como al pasar su estado de salud. Oscurece, pero muy lentamente. Cuando la cara de Helen es casi invisible por la ausencia de luz elladeclara que va a extrañarlo. Nicholas no entiende. ¿Dónde va a irse? Helen se ríe, y Beau también se ríe. Pero tú no vas a extrañarme, es la respuesta de ella. A donde vas, no extrañaras a nadie. Como ese viejo joyero que le vendió los aros a mi anterior marido, y que tuvo el coraje de hablar contigo. Tendríamos que haberle cortado la lengua. ¿Tendríamos? Pregunta Nicholas, ya sabiendo que es inútil preguntar. Beau y yo, es la respuesta de la mujer. Desde hace mucho, mucho tiempo. Con la ayuda del viejo Oldman, que a veces es mi tío y a veces es mi padre. No es una mala manera de vivir, entiendes, pero ya me estoy cansando. Tu vas a ser el último. Ya he guardado todas las joyas que me regalaste en esta bolsa.
Nicholas intenta escapar pero no lo consigue. Resbala entre el barro y se ensucia la ropa blanca y solloza entre dientes. Llora si quieres, le dice ella. ¿A alguno de tus esclavos le sirve de algo hacerlo cuando lo están azotando? Beau estrella una piedra redonda sobre la cabeza del protagonista.
La escena final transcurre quince años más tarde, durante la Guerra Civil. Mientras los soldados del Norte arrasan la plantación, el capitán se detiene delante de un retrato sobre la chimenea. Lo mira
con atención. Quién es, pregunta. El dueño de casa le responde que es su tía, ahogada hace muchos años junto con su tío en el arroyo que pasa cerca del lugar. Que raro, es la respuesta del capitán, no parece un lugar peligroso. Debió ser así, es la respuesta, nunca encontramos los cuerpos. Es una hermosa mujer, dice el capitán. Me recuerda a alguien que conocí en Francia hace algunos años, pero es imposible. Sí, dice el sobrino de Nicholas, es imposible.
No se sabe porque algunos críticos de cine comparan a "El cerco" con "Romeo y Julieta" y otros con "Macbeth".
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