Para que me mires por cinco segundos
guardare el destino con cuatro dobleces
de lo que vivimos conservo tres tigres
a las dentelladas
con mis dos recuerdos.
Nada más te pido
que cinco segundos
y a cambio me meto en camisa con varas
amarro a una roca las plagas de Egipto
para que me mires,
para que me mires.
Y si nada falta
si te decidieras
y la luz temblara hasta derretirse
alzarías los ojos como nubes mayas
y yo vendría en menos de cinco segundos.
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