martes, 17 de diciembre de 2013

Los gallos rojos de la noche.

                                                                                      a Graciela Daleo

Incluso en lo más oscuro de la noche
los gallos rojos que en ella habitan siguen existiendo;
carmín, y vidrio,
y sangre
y tantos huesos,
tantos hermanos destruidos en el intento de fuga.

Incluso ahora
cuando pasó tanto tiempo.

El hambre sigue e incluso en las iglesias
se reza un padrenuestro y un avemaría
por cada niño que mezcló paco y cerveza mientras sus padres
dormían la siesta
mientras en la televisión daban “Tom y Jerry”.

Todos pecadores,
todos santos,
ninguno irá al infierno
en el que no creemos hasta que no nos demuestren lo contrario

mientras los gallos rojos

siguen existiendo.

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