martes, 17 de diciembre de 2013

El Gran Gatsby

Si las leyendas que corren en el mundo literario son ciertas, aclaro que a mi me hubiera gustado haber sido García Marquez para pelearme con Vargas Llosa en los años setenta, aunque yo lo haría por razones serias, es decir, literarias. Las posiciones políticas de Vargas Llosa me tienen bastante sin cuidado, porque a esta altura del siglo XXI, donde cualquiera dice soy conservador o liberal o maoísta o hasta neonazi sin que se le mueva un pelo (y lo que es peor, sin haber leído un miserrimo libro)  que Vargas Llosa sea un liberal a ultranza me parece una postura a respetar. Si me hubiera peleado, sigo diciendo, por su crítica al, para mí, mejor libro de la literatura norteamericana, la Gran Novela Americana que tanto siguen buscando en U.S..Me refiero, por supuesto, a "The Great Gatsby" de  F. Scott Fitzgerald. ¿Cómo puede decir el escritor que escribió "La ciudad y los perros" que "The Great Gatsby" es una novela menor, o que sus personajes no están completamente construídos? 
"The Great Gatsby" atrapa como ninguna otra obra literaria el perfume del Gran Sueño Americano, que aún sigue vivo después de un siglo. El héroe, Gatsby, es pura tragedia porque cree realmente en ese sueño; porque cree en el amor de Daisy, en el dinero y en el lujo como dioses purificadores, en el pasado como un refugio. El narrador, su mejor amigo, pertenece a ese mundo al que Gatsby desea entrar y sabe como es; igual, en el fondo,  del que Gatsby se escapó cuando era James Gantz. Sabe que Daisy es una muchacha malcriada y caprichosa, que ama a Gatsby pero también a su marido por las dudas. Porque ambos tienen dinero y posición social. Sabe que el marido de Gatsby es un ser detestable, pero también inocentón en su maldad. Sabe que los amigos que Gatsby conquista a traves de fiestas pantagruélicas lo abandonaran apenas esté el en  desgracia. Sabe todo eso, y por eso admira a Gatsby más que a nadie. ¿No es eso acaso Hollywood, y sus legiones de camareros y manicuristas y artistas de soft porno y graduados suma cum laude en literatura shakespireana que sueñan con escribir, actuar, o aunque sea producir el gran éxito del verano (que probablemente será opacado por el del verano siguiente)? Luego de quince o veinte años se cuentan sus vidas después del éxito y descubrimos que se han ido a vivir al sur del Bronx, o a una casilla vieja en Dakota o que crían castores en Alaska. El espíritu de Norteamérica está mucho más cerca de Mark Twain y de F. Scott Fitzgerald que de los escritores aparentemente "serios". La seriedad no sirve para nada en la literatura, solo para aburrir al lector abrumándolo con realidades que ya conoce. El final de "The Great Gatsby" es uno de los más perfectos de la literatura universal, digno de Shakespeare, digno de la Biblia.    

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