lunes, 30 de diciembre de 2013
Fito Paez
Soy una admiradora de Fito desde la primera hora, como toda rosarina, pero nunca lo admiré más como cuando, en la cúspide del menemato y nada menos que en la mesa de Mirta Legrand defendió su disco Tercer Mundo, que es uno de los grandes discos de la Argentina (aunque los argentinos tenemos esa pequeña manía de querer hacer todo perfecto). Uno de los invitados- no recuerdo el nombre- le reprochó el nombre del disco (?) y Fito, que tuvo que bancarse muchas cosas peores en su vida lo defendió a capa y espada. Le dijo, con argumentos irrebatibles, que para él el Tercer Mundo era esa maravilla, Fabi Cantilo y Henry Miller, la Salomon, Divina Gloria y el Gordo Porcel fumando la yerba de Billy Bond. El otro solo pudo contestarle que de esa manera no íbamos a entrar nunca al Primer Mundo, ese Primer Mundo que muchos creen que se alcanza solamente con comprar perfumes importados y viajando a Miami todos los meses. Solo me resta agregar que yo hoy no me acuerdo del nombre del invitado y a cualquier latinoamericano, si nos preguntan quién es Fito Paez, decimos; si, obvio, Fito.
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