domingo, 28 de julio de 2019
Pindonga y Cuchuflito
Es probable que no haya sido la intención de Cristina Fernández, y es casi imposible saber cuál fue su verdadera intención (quizás solo ella lo sepa) pero decir la frase "... ahora aparecen y proliferan marcas La Pindonga y Cuchuflito que nadie conoce..." me resultó heroica. Porque hace años que en nuestro país se identifica el bienestar con el consumo, e inclusive el bienestar con el consumo de marcas caras. No digo marcas de calidad: la época en que el precio de una ropa o de un alimento garantizaba que fuera de muy buena calidad pasó hace años. A los argentinos nos gusta desde siempre el bling bling e identificamos precio con calidad de una manera inmediata: claro que en época de vacas flacas lo difícil es darnos cuenta que incluso la leche o el pan son artículos de lujo si la inflación es del cincuenta por ciento anual y que tenemos que dejar La Serenísima o Fargo por a) el veganismo naturista o b) la marca Pindonga o Cuchuflito, que es casi igual de buena y casi igual de cara que La Serenísima o Fargo y que nos permite ahorrar tres o cuatro pesos por litro de leche y cinco o seis pesos por paquete de pan. La frase de Cristina me gustó bastante por dos cosas: porque desde siempre he sido consumidora de marca Pindongas, Cuchuflitos y o productos sin marca directamente, y además porque cuando recuerdo que cuando ella era presidente hubo varias notas periodísticas apasionantes sobre la escasez de Barbies originales, la falta de vasos en Starbucks y la inminente desaparición de tampones OB, asuntos muy importantes que ahora parecen haber sido superados. Hay una irónica moraleja en la diferencia entre el lamento de varios medios durante la presidencia de Cristina Fernández y la un poco torpe reivindicación que ahora intentan hacer de las marcas Pindonga y Cuchuflito, un pequeño golpe al plexo solar de todo lo que es marketing y publicidad, pero bueno, bienvenidos a la nueva espiritualidad de las segundas marcas.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario