sábado, 2 de febrero de 2019
Sobre no hacer nada y hacerlo todo.
Una de las discusiones más estúpidas del mundo actual es la del copyright. El mejor ejemplo es HBO. Empecé a ver HBO en el año 1989. Era un solo canal y solo pasaba películas. Si eran extranjeras, subtituladas. Si eran latinoamericanas sin subtítulos. Seguí viendo HBO en la década del noventa, cuando cambiamos de milenio y en el 2010 anunciaron una serie que se llamaba Juego de Tronos. La empecé a mirar sin muchas esperanzas; creía que iba a ser una copia de The Lord of the Rings o Crónicas de Narnia. Pero el primer capítulo de Juego de Tronos me tapó la boca: era excelente. Ocho años más tarde los chicos en la secundaria cuando ven una estatua antigua y le preguntan quién es ponen: Robert Baratheon o Eddard Stark. Se venden remeras con el lema de los Stark o de los Targaryen hasta en los kioskos. Tengo un libro de cocina basado en la serie. Eso es una serie exitosa y no puede decirse que George R. R. Martin sea un escritor superoriginal: la serie está basada en La Guerra de Las Rosas en la Inglaterra previa al Renacimiento. Es cierto que tiene dragones: pero esa muy difícil lograr que la gente simpatize con los dragones, que durante mucho tiempo tuvieron fama, según las leyendas, de arrasar con pueblos enteros. La leyenda académica de que un gran escritor tiene que estudiar Letras es solo una leyenda académica: trabajo en la Facultad de Humanidades y Artes y de la carrera de Letras egresan profesores de Letras y licenciados de Letras. Piglia, uno de los mejores escritores argentinos, era profesor de Historia. Henri Charriere, escritor de Papillon, era ex convicto de la Isla del Diablo. ¿Qué hace a alguien ser un escritor? Solamente la voluntad de escribir, nada más. Los cinéfilos dicen que Netflix, HBO, Amazon "mataran" al verdadero cine. Es como decir que los verduleros hacen mal en vender papa y camote. Lo que hace Netflix es inteligentísimo: descubrieron que hay gente a la que le gustan las películas japonesas y compra películas japonesas. Que hay gente a la que le gusta el stand up y compran stand up. Que hay gente a la que le gustan las series históricas y compra series históricas. Que hay gente a la que le gustan las series de vampiros y hombres lobo y compran series de hombres lobo. Que Alfonso Cuaron haya estrenado Roma en los cines y en Netflix al mismo tiempo no es casualidad: democratizó que su película se vea, sin depender de los distribuidores. Lo mismo hace Spotify con la música: democratiza el consumo de música. Lo mismo hace, de a poco y con poca base pero seguramente con éxito la plataforma Teatrix: pude ver desde mi casa una obra de teatro de Broadway y otra de Adrian Suar con Julio Chavez. No creo que Julio Chavez se sienta ofendido porque no fuí personalmente al teatro y no le pedí un autógrafo. La gente que realmente admira a Julio Chavez va a ver una obra de Julio Chavez porque saben que es un gran actor y que es imposible que haga una obra mala. Porque actua desde antes de que yo naciera, no porque sea un genio. No me gusta cuando se agrede a los artistas, me parece una falta de respeto; si no te gusta un actor o un director o un escritor, no mires sus obras, ni mires sus películas ni leas sus libros. Yo no miro películas de Stanley Kubrick porque no me gustan; no tengo nada personal contra Stanley Kubrick, y aunque lo tuviera sería un poco tarde para decírselo.
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