sábado, 23 de febrero de 2019

Muertes muy mediáticas

La muerte de Natacha Jaitt es indudablemente la noticia del día. Como mujer, no me gusta habla mal de otras mujeres, ni tampoco de otros hombres: cada cual lleva su vida como puede. Lo único que me llama poderosamente la atención es que los mismos medios masivos que utilizaron cada denuncia y cada declaración escandalosa de Natacha Jaitt, muchas de ellas indemostrables y la mayoría de ellas que bordeaban la violación del derecho a la privacidad (derecho inalienable de cualquier habitante de Argentina, más allá de su raza, condición sexual, genéro o decil de ingreso) ahora se rasguen las vestiduras. Un medio de comunicación, y más aún uno masivo, tendría que tener los suficientes parámetros para darse cuenta de que un personaje como Natacha Jaitt era un personaje que no era apto para aparecer en la televisión; mucho menos en prime time, donde supuestamente el público es toda la familia. No es por pacatismo: oir hablar de las supuestas costumbres sexuales y de las supuestas adicciones de personas que no conozco, que no tengo interés en conocer y que no invitaría a mi casa contada por una mujer que tampoco conocía, ni hubiera conocido si no hubiera salido constantemente en el prime time televisivo como sí sus declaraciones fueran relevantes en algo para alguien que no fueran los que miden el minuto a minuto y los productores televisivos que lo siguen desesperados, excede mi nivel de tolerancia. Me pregunto que pasa con un menor de edad que pasa su infancia y su adolescencia educándose en ese tipo de programas televisivos: ¿qué idea puede tener de lo que es una mujer, de lo que es la adicción a la droga, de lo que es la sexualidad y, además, de lo que es tener éxito? Mucha de la gente que mira el tipo de programas donde van personajes del tipo de Natacha Jaitt con sus hijos después se queja de que la educación sexual integral en las escuelas; es un delirio. Prefiero mil veces que a mi hijo en la escuela le enseñen sobre cuidado sexual que sea expuesto tres horas de su vida a un programa donde una mujer está hablando de temas delicadísimos como drogadicción, costumbres sexuales de famosos y pedofilia con una liviandad alarmante. Los medios masivos construyen personajes como Natacha Jaitt constantemente; personajes cuyo mayor valor es hablar mal de otras personas basándose en su vida privada. No solamente mujeres sino hombres también; y encima en horario de protección al menor, donde puede haber chicos mirando.

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