sábado, 2 de febrero de 2019
Sobre el progreso.
Es interesante pensar lo que es el progreso. El ser humano no evoluciona o involuciona: existe. Ahora, una de las cosas que me hace pensar que hablar de progreso es algo siempre ilusorio es el tema del pétroleo. Desde que se comenzó a utilizar el petróleo se sabía que en algún momento se iba a acabar: Isaac Asimov ya lo sabía en 1950. La insistencia del ser humano en seguir utilizando autos a nafta es increíble: ahora hay autos eléctricos. Una de las bromas más comunes de las comedias norteamericanas es que los autos eléctricos son lentos; es probable, pero son bastante más rápidos que el primer Ford T. No entiendo porque se siguen haciendo grandes guerras por petroleo siendo que hay otras fuentes de energía, incluso solares y eólicas, que son gratis. Si los autos son un poco más lentos, no me parece sue sea algo terrible. Se sale antes de la casa de uno, y ya. O se puede ir caminando si uno vive cerca. He vivido sin aprender a manejar toda mi vida y aún no me he muerto. Hay gente para la cuál el precio de la nafta le es más importante que usar casco o ponerse cinturón de seguridad; eso es tener un poco mal el orden de prioridades. Quizás sea mejor que los autos sean un poco más lentos; el conductor puede conducir más despacio, no apurarse tanto y se previenen muchos más accidentes de todo tipo. La inseguridad vial es una de las principales causas de muerte en niños y jóvenes de este país y tendría que haber más acciones concretas de parte del Estado, sobre todo multas, aunque la gente se queje y proteste; si uno pasa más de tres veces en su vida semáforos en rojo, no creo que esté capacitado para conducir un auto. Mejor que se tome un taxi.
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