Diario de Germán.
- Así que te robaron el auto- dice Marina.- ¿Lo tenías asegurado?
- Sí, por suerte- dice Javier.- Aunque me parece que lo dejé sin alarma.
- No se lo vayas a decir a los del seguro. Che, en este país no se puede vivir más.
Javier se empieza a poner un poco nervioso.
- ¿Qué decís?
- Que este país es un desastre, robos todos los días, asesinatos, drogas. Antes no me vas a decir, Javier, cuando éramos chicos las cosas estaban mejor. Antes de que llegaran esta manga de chorros.
- ¿Que manga de chorros?
- Los Kirchner ¿quién va a ser? Antes el país era un país en serio.
Javier se pone un poco pálido.
- Marina- le digo yo- Javier es de la Cámpora.
- Uy- dice ella- Disculpá.
- ¿Vos pensás eso de nuestra presidenta y de Nestor?- le pregunta él.
- No- dice ella- Bah, bueno, sí, te digo, a mi no me gustan nada los kirchneristas. Destruyeron el país. Son peores que los militares.
- ¿Por qué?- pregunta Javier.
- ¿Por qué que?- le pregunta Marina.
- ¿Por qué son peores que los militares?
- Bueno, cuando estaban los militares no había tantos robos, por lo menos.
- ¿Según quién? No habíamos nacido cuando estaban los militares.
- Mirá, que querés que te diga, son peores. Ahora lo único que dan es esos planes Descansar, y los villeros van y toman un terreno y ni se los puede desalojar porque parece que tienen derechos.
- Marina- digo yo- esto te parecerá increíble que te lo diga: yo milito para el PRO, hasta tengo el cotillón del último triunfo de Macri y también pienso que los villeros tienen derechos. Primero de todo, a que no se los llame villeros.
- ¿Por qué no se los puede llamar villeros? Este es un país libre, yo les digo como quiero. Ahora lo que me falta, los ayudé y todo porque si no la denuncia se la iban a tomar el día del arquero, me ofrezco a llevarlos a su casa, y me empiezan a cuestionar lo que digo.
- No, yo solamente te digo que- empiezo yo, pero Marina evidentemente no me escucha más.
- Mirá, ya me tienen podrida, ahora me van a cuestionar que yo les diga villeros a los villeros, es cierto lo que dicen, no hay más libertad de expresión, nadie puede decir nada que enseguida te saltan con el discurso garantista berreta.
Para el auto. Mira fijamente a Javier.
- Un gusto haberte encontrado. Ya sé que es como a diez cuadras de la dirección que me diste, pero que querés, no puedo compartir el auto con un chico K. Bajénse los dos.
Nos bajamos. Hace un frío tremendo.
- Vamos a ver que pasa después del 2015- nos dice Marina antes de arrancar.
- Que macana- dice Javier.
- Si- le digo yo.
- Con el frío que hace. Yo pensé...
- Por ahí hubieras tenido una oportunidad- le digo yo.
- Sí- dice él- Si no fuera tan facha.
- Si- le digo yo- Milito en el PRO y estoy a la izquierda de ella.
Nos quedamos los dos callados.
- Pero estaba buenísima- dice Javier.- Qué bien que le quedaba el uniforme.
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