viernes, 2 de agosto de 2019

La drogadicción de los otros.

La frase de la gobernadora Vidal sobre el consumo de drogas, donde diferencia entre el consumo de marihuana entre personas de clase media (donde, aparentemente, está todo bien, y es una cosita menor) y el consumo de marihuana entre personas de clase baja (donde es supergrave porque de la marihuana el pobre salta al alcohol y el paco, automáticamente y sin problemas) es muy preocupante por varias cosas. Primero de todo: habría que aclararle a la gobernadora (porque aparentemente lo desconoce) que la marihuana y el paco son drogas ilegales, pero el alcohol en cualquiera de sus formas es legal. O sea, una persona puede ir presa por vender marihuana, paco, cocaína, extásis, o metaanfetaminas, pero en Carrefour el whisky, el vino y la cerveza se exhiben en las góndolas. Lo segundo que habría que aclararle es que es una clara discriminación hacia los adolescentes y jóvenes de clase media: está bien que ellos fumen marihuana, y si luego pasan a la cocaína, al paco y a las metaanfetaminas , pero los adolescentes y jóvenes pobres hay que cuidarles la salud. Es lo que se desprende de su frase. No soy de clase media precisamente, pero me preocuparía mucho pensar que la mayor parte de los padres de clase media e incluso de clase alta se pongan felices cuando descubren que su hijo o hija se droga; es más, creo que si se ponen contentos califican como pésimos padres. Porque aunque muchas veces se insista con que la marihuana es una droga inocua y que apenas causa adicción, he conocido a mucha gente que es adicta a la marihuana y no he visto que ninguno fuera una persona precisamente hipersaludable a nivel físico ni a nivel mental. Además de ser ilegal, causando el pequeño problema de que uno puede terminar en la cárcel por tener marihuana; no creo que a ningún padre o madre le encante la idea de ir a buscar a su hijo a una comisaría. Y hay una tercera razón por la cuál me parece grave la frase de la gobernadora Vidal: ella no es especialista en adicciones. Y es gobernadora de una provincia. Tiene una responsabilidad que le fue otorgada por la gente que la votó; no puede sentarse a repetir lugares comunes y frases hechas para intentar preservar su imagen. Porque ella no es una imagen ni una representación: es una política que está ejerciendo un cargo público importantísimo. El segundo cargo político más importante de la Argentina desde casi siempre; entonces por respeto a la gente que la votó y a la que no la votó también, tendría que referirse a los temas de las adicciones (que es un tema serio, complejo y referente a la salud pública, y diferenciado del narcotráfico, que es un tema de seguridad y control del crimen) con un cuidado mucho mayor al que lo hizo.

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